jueves, 14 de marzo de 2013

Por si no éramos pocos


De mucha gente es sabido que odio a mis vecinos. No a todos, claro está. Se salvan unos pocos. Odio sobre todo a mis vecinos de al lado por la parte del salón. Los ruidosos.

Son una familia de mil (aprox.) que viven en el mismo piso con tres dormitorios. Eso podría explicar por qué he oído inflar colchones a la una de la madrugada y por qué mueven los muebles del salón todas las noches. No explica por qué quieren hacer un butrón en nuestra pared común lanzando muebles contra ella, a no ser que nos quieran invadir, claro está.

El pasado martes los odié más. Servidor es “culer”, siempre lo ha sido. Debe ser una cuestión de genética porque gran parte de mi familia lo es, herencia del abuelo Pedro.

Uno es culer, pero se le olvidó el partido del Barça contra el Milán (me niego a pronunciarlo llano, en castellano es Milán. La Shakira le puede poner a su hijo Milan, pero la ciudad se llama Milán). A lo que iba, que me pierdo, se me olvidó el partido y estaba yo tan ricamente viendo una serie en el portátil con los auriculares puestos. Así estuve hasta que unos gritos fueron más potentes que el sonido que mis auriculares me proporcionaban: ¡GOL DE VILLA, GOL DE VILLA, GOL DE VILLA! Acto seguido recordé el partido, claro está, y procedí a cambiar de canal para verlo. Lo podría haber seguido con el televisor en “Mute”, porque el aparato de mis vecinos era perfectamente audible en mi salón y los comentarios que nos daba de propina el vecino del GOLDEVILLA,  eran igualmente audibles. Así discurrió toda la segunda parte del partido. Con comentarios, la tele de los vecinos acallando a la mía y la vecina original (la primera que vino a vivir) regañando a su hijo hiperactivo (sé que lo es porque me lo dijo ella) y diciéndole que estaba castigado sentado hasta que finalizase el partido. En esto que ya me acostumbro a la situación cuando, con el último gol del partido, mi vecino el del GOLDEVILLA, me da otro susto gritando: “SABÍA QUE NO ERA MESSI, LO DIJE, SABÍA QUE NO ERA MESSI”. Vale, no era Messi el que metió el gol y no, no lo dijiste, porque en mi casa se oye todo y no lo dijiste. Nadie le llevó la contraria, debe ser que el que ingresa más dinero en casa.

Esto es un día en mi salón. Ahora, por si no éramos pocos, se ha instalado una colonia de palomas en nuestro tejado y llevo varios días oyendo como zurean a todas horas. ¿No tenía ya bastante con aguantar a las tórtolas en mi exilio estival en el pueblo? ¿Qué les he hecho yo a las columbiformes para que me traten así?

lunes, 21 de enero de 2013

Me gusta que me llamen "gatita".


No, no. No es a mí. No me gusta que me llamen “gatita”, no se me ha ido la pinza ni estoy haciendo confesiones de alcoba. Además, nunca he entendido lo de llamar “gatita” a alguien. Me parece absurdo.

Y de cosas absurdas os vengo a hablar. Como ya sabéis, me pongo de los nervios cuando veo alguna serie doblada y descubro fallos en la traducción. Y si el fallo es absurdo, mucho peor.

Pues bien, de gatitas estamos y eso fue lo que tuve que escuchar, para horror mío, en la serie “Cinco hermanos” (Brothers and sisters).

El personaje de Katherine Walker, interpretado por la escualidísima Calista Flockhart, era conocido en casa como Kitty, diminutivo de su nombre sin ninguna otra connotación. Katherine > Kitty, no problemo, todo bien. Normal.

El problema viene cuando en uno de los episodios ella, Katherine Walker, haciendo una declaración porque se casa con un personaje político, dice algo así como “I’m Katherine Walker, I’m a republican and I like to be called Kitty”. Una declaración perfectamente normal que podría haberse traducido por “Soy Katherine Walker, soy republicana y me gusta que me llamen Kitty”. El caso es que al traductor del guión ese día se le tuvo que ir mucho la pinza o estaba un poco bebido porque lo que dijo la señora que doblaba fue: “Soy Katherine Walker, soy republicana y me gusta que me llamen gatita”. ¡HORROR! No di crédito. No podía creérmelo. ¿Qué inútil ha hecho esa traducción? ¿Dónde está para decirle a la cara lo absurdo que es? La verdad es que no es el único caso en que me dan ganas de mandar una carta de protesta a la cadena que emite la serie, pero es uno de los más fuertes, por lo absurdo del resultado. Pero ya no sólo es el traductor: esa actriz de doblaje no se dio cuenta de que lo que estaba diciendo sonaba un poco tonto y fuera de contexto. Y esos señores que revisan el trabajo de los dobladores no se dieron cuenta. Vamos, que tuvo que pasar por delante de un montón de gente que pensó que estaba bien aquel despropósito.

En fin, mis queridos amigos, hasta aquí mi queja de hoy. Habrá más. Siempre hay más.

martes, 15 de enero de 2013

De los anuncios de productos y útiles de limpieza


Siempre he dicho que lo mejor  de la televisión son los anuncios. Últimamente, los mejores son los de productos de limpieza.

No lo digo a la ligera, tengo pruebas que así lo demuestran. Sin entrar en marcas, referiré unos cuantos que me dibujan una sonrisa en el rostro cuando los veo, pero por lo humillante y/o absurdo.

Ejemplo uno: Las dos amigas y la cocina maravillosa.

Dos amigas en una cocina y una a la otra le dice que le encanta la cocina. De repente, se fija en la vitrocerámica y le pregunta que por qué la tiene tan mal (son amigas para ofender pero no para haber sido invitada a casa antes, aquí falla algo). Después de la pregunta, le falta apostillar un “guarra” o “desastre” o algo similar.

Esa frescura ante el descuido de la amiga y esa regañina por usar productos baratos me parece lo mejor del anuncio.

Ejemplo dos: Belinda Washington.

Todos hemos visto a Belinda Washington (¡p’a lo que ha quedao!) anunciando un producto de limpieza que se vende como la panacea para la suciedad más difícil de sacar (funciona, yo lo he probado y funciona, pero se les olvida decir que es mejor usarlo con guantes porque es un poquito abrasivo). Belinda va por las calles y centros comerciales buscando voluntarias para ir a sus casas y probar el producto. Algunas se ofrecen. ¡PERO VAMOS A VER, SI TIENES EL BAÑO QUE DA PENA NO LLEVES CÁMARAS A TU CASA, TÍA GUARRA! Gran momento cuando dice que las manchas de la mampara no se van. ¿Cómo se van a ir si seguro que no las has limpiado desde que te la pusieron? Que no es que yo limpie la mampara por dentro todos los días, pero en las dos limpiezas generales anuales sí, mujer, que no lleva tanto tiempo y no se te añeja la mierda. Vamos, que se lucen. Y encima dicen su nombre y las verán las vecinas. ¡Por los dioses antiguos y los nuevos, un poco de dignidad!

Ejemplo tres: La aspiradora lista.

Éste me encanta. Tenemos a la famosa Nuria Roca, sentada tranquilamente en su sofá, presentando la aspiradora mágica. Es muy útil, es más cuadrada y llega a los rincones. Y digo yo, ¿es que Nuria Roca no tiene asistenta? Creo que yo que una señora con buenos ingresos no tiene que pasar la aspiradora, tendrá a alguien que la pase por ella. Yo tendría a alguien que lo hiciera por mí. Pero la aspiradora no tiene por qué ser peor por eso, claro está.

Éstos son los que me vienen a la mente ahora mismo, pero habrá más análisis en un futuro.